"Un buen Arte es siempre una lucha".

                                                  

      En recientes memoria ha habido un par de películas que yo puedo recordar, que empezaron con el desdoblamiento de un magnifico pero desapercibido drama entre la vida y la muerte. En estas escenas iniciales, dos pequeños insectos están luchando uno contra el otro, luchan con todo sus esfuerzos para sobrevivir; tal vez solamente para combatir en futuras riñas similares. En estas introducciones, la lucha furiosa persiste con las últimas estacas en las alas, mientras el mundo continúa en su camino, inconsciente de la última tormenta y lucha que estuvo solo a unos centímetros de distancia.

      Las obras de artes son frecuentemente el resultado de una gran lucha del artista, tal vez sobre el medio, tal vez sobre la vida misma. En tiempo, exhibiciones y piezas de obras reflejan estas circunstancias; un artista luchando con su mismo ser (como en el caso de Vincent Van Gogh) mientras que los transeúntes, los casuales espectadores cogen el trabajo por su valor, yendo no mas profundo que las cualidades lineales o el uso de los pinceles. "Ha luchado el artista por nada? Confiemos este no es el caso con una exhibición, actualmente expuesta en la Galería de Arte Max Well, Providence Art Club, durante el mes de Octubre.

      El trabajo de Raphael Díaz, en el Providence Art Club, es representativo de la privada y personal lucha en la vida de un artista, una lucha ahora visualmente capturada dentro de las paredes de esta galería; mientras el resto de nosotros pasamos por la calle en nuestro camino hacia donde sea que vallamos. Díaz, en la creación de esta exposición, se ha desnudado; ha sobrevivido muchas noches de desvelos, angustias con conflictos personales, y ha sobrevivido un profundo drama personal para presentar un grupo de obras autobiográficas que empiezan una gira internacional aquí en Rhode Island, en el Providence Art Club.

      La exhibición, una serie de pinturas y construcciones de técnica mixta, investigan la idea misma del "Machismo" y las relaciones personales. La exhibición es rica en iconografías sensuales y religiosas, y simbolismo, como a veces un Díaz enjaulado esta representado en las obras, como sumiso o quizás domesticado. En el final, un cuadro cogido prestado directamente de Leonardo, "La Ultima Cena", Díaz nos invita a todos a compartir lo que él espera es una resolución para una circunstancias creada por quien…el artista? Quizás, no según Díaz. Pero tú, el espectador, puedes contestar esta pregunta por ti mismo.

Thomas Morrissey
Critico de Arte
Art New England

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