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"Pequeños Barcos de Papel". |
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En medio del lienzo azul oscuro, que aparentemente se extiende dentro del infinito espacio del mar, Díaz localiza para nosotros la triste expresión de inocencia en la cara de los niños acurrucados juntos dentro de los límites de una balsa de papel. La respuesta inmediata al cuadro es preguntar la siguiente pregunta: ¿De donde han venido los niños? ¿Qué necesitan? ¿Están hambrientos? ¿Cómo los alcanzaremos? ¿Cómo podemos rescatarlos de su aparentemente viaje sin fin? ¿Pueden ser salvados antes de que su balsa de papel se desintegre?. El tema de Diáspora con las implicaciones sociales y políticas de cada nómada buscando paz, reconciliación y renovación espiritual es tan largo como nuestra civilización es vieja. Esta historia cíclica es repetida en una multitud de folklores en cada cuadrante de nuestro planeta tierra, la razón para estas Diásporas son muchos: hambre, desastres naturales como erupciones volcánicas, maremotos y terremotos, enfermedad, invasiones agresivas de la propiedad por potentados ambiciosos, o revoluciones internas que buscan extirpar del cuerpo político el mal percibido y listar las injusticias endémicas en esta sociedad. En cualquier caso, el tema de Diáspora lleva dentro el tema de la frustración de variables tipos de exilios y pérdida de patria. Toda Diáspora ha representado las necesidades básicas humanas y la lucha por sobrevivir por el miedo de aniquilación. En la exhibición titulada, "Voces Exiliadas", Raphael Díaz pinta su inspiración artística desde la experiencia en Cuba y convierte esta experiencia en una reflexión pictórica universal en la naturaleza de todas nuestras andanzas, políticas y personales. En verdad, la balsa de papel habla alegóricamente de la amistad que todos tenemos con el universo, de como partimos en nuestro viaje a través del tiempo y el espacio. ¿Quiénes son los niños?. Cuando nosotros observamos el cuadro comprendemos que las características distintivas de cada cara se incorporan en una imagen. Los niños son diferentes pero ellos son en realidad el mismo niño multiplicado. Como dice la canción, nosotros somos los niños, navegando y flotando a la deriva a través del tiempo y el espacio, buscando el puerto que nos suministrara pistas para la razón de nuestro viaje interminable. Quizás, el cual en apariencia es frágil es realmente más fuerte de lo que sabemos. Lo importante es que, como los niños, nosotros estamos completamente con nuestras muchas caras, sin razas, perteneciendo a una raza, la raza humana como fue tan elocuentemente afirmado por José Martí. Thomas D. Morin
Profesor Universidad de Rhode Island |
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